
Realizar la respiración correctamente es algo que se da naturalmente en muchas personas. Son aquéllas que vemos la mayor parte del tiempo relajadas o que ni siquiera se preocupan por esto último.
Las situaciones estresantes, como los cambios o eventos fuertes, en ocasiones podrían hacer que nuestro ritmo de respiración varíe. Concentrarnos demasiado en algún problema o en la lectura también podría causarlo.
Debemos desarrollar un hábito en lo que se refiere a la respiración. Esta debe de ser profunda para que nos dé el oxígeno que necesitan nuestras células para funcionar óptimamente. La respiración diafragmática es aquélla donde se utiliza el diafragma (es un músculo elástico que separa los pulmones de los intestinos). Aquí expondremos algunos ejercicios para llevarla a cabo.
Lo primero que haremos es acostarnos boca arriba y colocar en el estómago una de nuestras manos para sentir la respiración. Tomamos aire por la nariz y observemos cómo se levanta el abdomen. En este momento nuestro diafragma está empujando lo que tenemos en la cavidad intestinal hacia abajo.
Después de tomar el aire, contenemos la respiración durante 3 segundos y expulsamos el aire lentamente (sin forzarnos). Repetimos esto durante cinco minutos.
Este ejercicio lo haremos en la mañana para llenar nuestro cuerpo de energía y en la noche para relajarnos y dormir.
Luego de que nos acostumbremos a este tipo de respiración, intentemos hacerlo ahora de pié. Poco a poco, podremos lograr que este tipo de respiración se incorpore a nuestra manera habitual de respirar. Lo que nos dará una mayor salud.
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